¡Logré mi nueva vivienda! Ahora, ¿con qué celebro?

¡Logré mi nueva vivienda! Ahora, ¿con qué celebro?


La celebración es intrínseca a la vida misma. Celebramos un nuevo nacimiento, un grado académico obtenido, la consecución de un anhelado aumento de sueldo e incluso, en algunas sociedades, se celebra la muerte como un paso más en la evolución del alma. Por supuesto, el gran logro que significa alcanzar nuestra primera vivienda se convierte en uno de los principales motivos de celebración también. Y ahora ¿cómo hacemos la celebración? 


En primer lugar, una buena celebración se hace junto a los afectos más preciados. Sin esas personas que nos apoyan cada día para lograr nuestras metas, nada tiene sentido. En cuanto a los elementos necesarios para un buen momento de disfrute, recomendamos pensar en algunos canapés que puedan amenizar la velada. Quesos y embutidos siempre resultan una buena opción por gustar a todos y dada la facilidad en su manejo. 


Pero sin duda, el elemento central de la celebración siempre ha sido y será un buen vino espumante. Y es que las burbujas siempre han estado ligadas a los rituales de celebración desde su aparición en un monasterio benedictino francés, donde el monje Dom Perignon, en su intento de producir un vino blanco de calidad a partir de uvas tintas, logra por accidente un “vino loco” que desarrollaba burbujas al interior de la botella. 


Pronto, los paladares de los amantes del vino valoraron de muy buena forma estas “burbujas mágicas” que dotaban a tan exquisita bebida de una mayor fuerza y lo hacían más refrescante. Su fama se extendió por los palacios monárquicos de Europa y en poco tiempo ya no podía concebirse una celebración sin su presencia. 


Hoy en día, todos disfrutamos del momento justo donde el corcho de la botella no soporta más la presión de las burbujas internas y sale disparado con su acostumbrado sonido para producir risas y algarabía en la reunión. Luego sus burbujas nos reconfortan y hacen que el ritual se complete, logran que disfrutemos aún más nuestro logro. 


Ahora bien, ¿cuál elegir? En el mercado encontramos múltiples opciones en cuanto a orígen, método de elaboración y por supuesto, precio. Afortunadamente la democratización del mercado ha beneficiado al consumidor y las burbujas ya no se restringen a aquellos vinos procedentes de la región de Champagne en Francia. Hoy en día, en casi todo el mundo se elaboran vinos espumantes que cumplen funciones similares a precios asequibles, al alcance de todos. 


Así, tenemos que en la actualidad podemos hablar de dos grandes métodos para elaborar vinos espumantes: el primero, llamado “Método Tradicional” sigue el camino francés de lograr la aparición de la burbuja mediante una segunda fermentación en botella. Las levaduras que lo logran, al estar en contacto con el vino por un período razonable, añaden notas de sabor más complejas, especialmente valoradas por los conocedores. En el segundo caso, llamado “Método Charmat”, la segunda fermentación se produce en grandes tinas en lugar de hacerse dentro de cada botella, lo que permite al fabricante lograr mayores volúmenes de producción en menos tiempo y en términos generales, vinos un poco más afrutados y frescos. Ambos métodos son válidos y capaces de generar vinos muy agradables al paladar. 


Si para celebrar tienes planeada una cena servida, con sabores intensos y complejos, te recomendamos busques un espumante elaborado bajo el método tradicional, que bien pudiera ser un champagne francés o un cava español. Si en cambio optas por pasabocas más sencillos, un espumante elaborado bajo el método charmat puede resultarte una muy buena opción. En cuanto a su nivel de dulzor, siempre recomendaremos las versiones más secas por ser más refrescantes e intensas, que están identificadas en la etiqueta con la palabra “BRUT”, pero para quienes gustan de vinos más dulces, se tiene también la opción de aquellos identificados como “DEMI SEC”. 


Cualquiera sea su orígen o característica, que no falte un buen espumante en tu celebración al comprar tu nueva vivienda.